Es
fácil pasar por alto que muchas de las actividades y ejercicios que los niños
realizan en su día a día son idóneos para mejorar la motricidad. Entre estos
ejercicios se encuentran:
-
Dibujar y colorear: permite al niño expresarse de manera creativa y utilizar
varias técnicas y materiales como lápices, cera, pintura de dedos, etc.
-
Abrir y cerrar las manos: puede hacerse con o sin nada en las manos,
escondiendo objetos pequeños (como un garbanzo) y jugando con distintas
texturas (como una esponja, o un trozo de papel arrugado).
-
Seguir trazos con los dedos: ayuda al niño a centrarse en la tarea, y es un
ejercicio indispensable para ayudar al proceso de la escritura.
-
Abrir armarios y cajones: muy recomendable que el niño pueda probar distintos
tipos de aperturas, con pomo, sin pomo, puertas deslizantes…
-
Gatear, incluso cuando el niño ya es capaz de andar, pues ayuda a mejorar la
lateralidad.
-
Saltar y correr.
