Después de un periodo de actividad es conveniente terminar nuestra sesión con unos minutos de control de la repiración y de relajación. Algunas ideas que proponemos son las siguientes:
1. Una opción sencilla sería tumbarnos todos en colchonetas, escuchar música relajante y aprovechar la respiración profunda para volver poco a poco a un estado de calma, tensando y relajando las distintas partes del cuerpo que vamos indicando. También podemos optar por formar un tren en círculo, y con esta misma música, que los niños puedan dar un masaje en la espalda de su compañero con ayuda de una pelota pequeña o globos.
2. Somos globos: Necesitamos globos para una fiesta, así que a la de tres nos convertimos en globos: empezamos a inflarnos cogiendo aire por la nariz y, a la vez que inspiramos, vamos levantando una pierna ... ( así varias partes del cuerpo). Nos vamos levantando, estirando y tensando los músculos hasta que llenamos el globo. Pero ¡no nos sale el nudo! Así que los globos se desinflan poco a poco expulsando el aire por la boca muy lentamente y caen al suelo (colchonetas) sin fuerza ninguna y muy relajados.
Podemos repetir el ejercicio varias veces y al final los globos se pinchan, se vacían y como pueden volver a inflarse se quedan relajados unos minutos.
3. Masaje de espalda: Todos los niños se pondrán por parejas, uno tumbado en la colchoneta y el otro de rodillas a su lado. En silencio, el niño que está de rodillas pondrá sus manos sobre la espalda del compañero y el maestro irá dando indicaciones para el masaje: movemos las manos como si fuera un elefante, con las puntas de los dedos como un ratón, arrastrándose como una culebra... luego se cambiarán de posición para el masaje. Una variante es utilizar el sonido de la lluvia al caer y que el niño simule que caen gotitas con las yemas de los dedos.